“La felicidad compartida siempre es mucho más”

 
Lunes, despierta la semana, la actividad, el ruido. Tus ojos se abren lentamente, volvemos a la carga. Anécdotas, secretos, recetas y ánimos. Este lunes nos lo comemos con patatas. Este lunes, será un gran lunes.
Bienvenidos a El café de las nueve y veintiuno.
Sí, ya lo sabéis. No nos gusta tomar café solos. Por eso, nos hemos reunido con personas interesantes, que tienen cosas que contarnos, que nos gustan y que están acostumbradas a montar eventos por todo lo alto. ¿El hilo conductor? Las mismas diez preguntas planteadas a distintas personas.
 
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Levántate de la cama, prepárate para el lunes, hoy lo empezamos al lado de Laia Ylla Foto, una empresa que se ha hecho a sí misma. Laia es una loca de la fotografía y asegura que esta disciplina es el motor de su vida.

“Inmortalizar momentos irrepetibles, contar historias, y buscar puntos de vista diferentes hacen que no pare de sonreír y que sea feliz”.  Se casó hace dos años y su propia experiencia es el mejor aprendizaje que tuvo, ahora no le cuesta nada ponerse en la piel de sus novios y darles soluciones sin casi ni tener que pensárselo. “Disfruto la bodas como una loca, y lo tengo que reconocer, cada vez que la novia hace su entrada…no puedo evitar emocionarme”, nos confesa antes de someterse a nuestro simpático cuestionario.

1. Trabajas para… ser todavía más feliz. Porque adoro la fotografía y es con lo que más disfruto del mundo. Por ello, uno de mis objetivos cuando realizo un reportaje o una boda es que quién tengo delante esté tranquilo y sea natural, será un recuerdo para siempre y tiene que aparecer como es, no con posados forzados donde no se reconozca. ¿Algunos trucos? ¡El Preboda que siempre incluyo, así el día de la boda ya hemos hecho la prueba de fuego y todo va sobre ruedas!

2. Un evento es la mejor solución cuando… quieres unir a todas las personas que quieres para celebrar algo importante. La felicidad compartida siempre es mucho más.

3. Lo más divertido que te ha pasado…  ahora me parece divertido pero en aquél momento… en este caso no era la fotógrafa sino que era la novia, pero habría matado por ser quien hacía el reportaje. Al ponerme el vestido de novia, vi que me quedaba largo…y en casa, mi madre y mi hermana me decían que no pasaba nada, pero yo me lo pisaba… Cuando salí del coche estaba histérica, solo podía decirle a la maestra de ceremonias que me lo pisaría y me caería delante de todo el mundo. Me tranquilizó y me dijo que me cogiera bien fuerte del brazo de mi padre y que lanzara el cancán hacia adelante para no pisarlo y que cuando terminara la ceremonia lo solucionaríamos. Y así fue, después de la ceremonia, apareció de algún lugar con un chico, y me dijo…”tranquila cariño, que esto te lo solucionamos en un momento” y de pronto cogió aguja e hilo de una caja de coser, se sentó en el suelo… ¡y lo consiguió! Luego supe, que mi salvador era uno de los camareros y que en sus ratos libres era aficionado a la confección. Ese hombre me hizo dobladillo que me salvó la vida. Y habría pagado por tener el reportaje de los tres escondidos, haciendo el dobladillo.

 4. Es imprescindible…  vivir intensamente y feliz.

5. Nunca olvidarás el día que… hice la primera sesión de fotos profesional. La noche antes no podía dormir (todavía conservo ese punto de emoción y nervios antes de una boda, que me parece que es muy sano). La alegría de saber que te lanzas a algo que sabes llenará tu futuro no tiene precio.

6. Brindas con… cada una de las personas que confían en mi, ya que comparten conmigo, momentos muy especiales y íntimos que quieren que mi cámara inmortalicé.

7. El día antes del evento… preparo todo el equipo (cámaras, tarjetas, baterías…) y reviso los pasos a seguir, detalles que me han pedido los novios que no se nos pasen por alto, confirmo las direcciones, y cuando lo tengo todo, escribo a los novios para que sepan qué estoy a punto para desearles que se lo pasen bomba.

8. Y el día después… me recupero…una boda es un “subidón” de energía y muchísimo esfuerzo. Una boda puede durar entre 10 y 15 horas y correr tras los novios, tirarte por los suelos para que no se te escape ningún momento ni detalle, no parar un segundo, se nota la mañana siguiente, pero soy tan feliz con lo que hago, y me da tanta energía que no puedo parar de sonreír. El día siguiente intento dedicárselo a mi marido (que es un santo) y a mi familia y… tomármelo con calma.

9. El aperitivo que no puede faltar es… las bravas, simples pero para mi ¡obligatorias!

10. Lo que más te gusta de 21 de Marzo es… como cuidan los detalles, lo precioso que lo llegan a dejar todo, el buen gusto que tienen. Una boda con 21 de Marzo ¡es un éxito asegurado!

Foto portada vía Pinterest.